14 May 2008

Programación a lo bonzo

La expresión "Quemarse a lo bonzo" viene de la acción que realizó un monje budista en una calle de Saigón a mediados del siglo pasado. Según el relato, el monje no expresó ningún dolor mientras ardía por la opresión de los suyos. Bueno, esto parece muy propio de la imagen que tengo de un monje budista, así que por este mismo motivo creo que el relato puede estar algo exagerado (¡o igual no!).
En cualquier caso, hoy en día utilizamos esta expresión para definir a la acción de las personas que se queman en público como forma de revindicar una causa. Lo cual lo aleja un poco de su origen, no tanto por el objetivo, sino por el sentimiento con el que se realiza.

Alejandome un poco más todavía de la definición original, quería proponer hoy el termino "programación a lo bonzo". No sería por necesariamente por revindicar una causa. Ni tampoco sería muy budista que digamos. Sería programar de forma extrema hasta llegar al cansancio extremo. Pero antes de entrar en detalles de esta nueva y destructiva forma de programar, voy a describir unas cuantas cosas que he experimentado

Memoria a corto plazo y memoria a largo plazo


Cuando leo sobre el tema de la memoria, suelo encontrar esta división de tipos de memoria. Referido a la programación, existe un tipo de memoria a corto plazo que no dura más de 2 días, y que es una memoria operativa del proyecto en el que te encuentras. A partir de los 2 días, vas perdiendo definición en cuanto a la estructura general de los programas, y tienes que acceder a la memoria a largo plazo, a través de la lectura de trozos de códigos o esquema (teniendo que reinterpretar el contenido). Esta división memorística que percibo, me hace considerar que de cara a un proyecto es preferible evitar los descansos largos, evitando renovar la memoria a corto/medio plazo cada poco tiempo. Y mientras mas grande es el proyecto, mayor concentración y menor espacio entre sesiones facilitara enormemente la tarea.

El perfil del que juega a videojuegos complicados, ve series de televisión, lee series fantásticas de libros, estudia carreras técnicas, frikis y el marginados en general.

Si lees blogs, es bastante probable que estes en alguno de estos grupos. Ahí va mi teoria: si juegas a un videojuego complejo en el que manejes a un personaje durante más de 15 minutos, la inmersión en el videojuego te expondrá a la sensación de que eres quien controlas. El mando se convierte en una interfaz y realmente luchas por el objetivo marcado. Si lees libros de series fantasticas
, o ves series frikis de televisión con personajes muy marcados y desarrollados, sin duda tambien experimentaras algún tipo de identificación con los personajes. Llevando esto al extremo, y coincidiendo con mi experiencia en la carrera, mucha gente de informática tenía este tipo de aficiones. Creo que tener este don de abstraerse en una actividad tiene que ver con la predilección de la gente por las carreras técnicas, y a su vez la carrera les estimula para mantener y dopar ese don (¿Cómo aprobar un exámen de álgebra si no?).

Programación a lo bonzo realimentada

Entonces, ¿en que influye todo esto para convertirme en un quemado por una causa? En un trabajo o tarea que requiere un plazo, donde la complejidad no hace sino crecer con el tiempo, y donde se premia la concentración, acabas dedicando mucho tiempo a estar concentrado durante varios días seguidos. En el caso contrario, el tener que retomar lo ya sabido continuamente hunde la productividad. Y es en ese momento cuando entra en juego el efecto videojuego. La consecución de la tarea en el mundo abstracto generado tiende a suplir los objetivos del mundo real. La dificultad para retomar el mundo real en poco tiempo hace dificil llevar las relaciones sociales con naturalidad (conversaciones de friquis, apatía). Y eso lo retroalimenta más, puesto que la vida social se hace menos placentera.

¿Pero tiene algo de monje budista?


He aquí lo arriesgado del relato. Abstraerse y quemarse debido a la concentración y su retroalimentación no tiene demasiado de budista ni de monje. El budismo dice mucho sobre la infelicidad y como neutralizarla. Y curiosamente, el budismo dice que aquello que nos produce infelicidad se puede explicar debido a la existencia de un yo al que queremos beneficiar con una acción perjudicial. La comprensión de ese yo es la clave para neutralizar la infelicidad. ¿Abstraerse de uno mismo? A lo mejor si que tiene que ver un poco con la programación a lo bonzo. Parece como un mismo camino (abstraerse) con sentidos opuestos (de uno mismo y de algo en lo que te vuelcas sustituyendo el yo) Y con finales opuestos.

La receta para no caer

En muchas religiones y culturas aparece la distinción entre el cielo y la tierra, lo abstracto y lo concreto, lo carnal y lo emocional. Yo creo que es necesario estar conectado a la tierra y a la gente para que nada pueda franquear la barrera del yo. Y así evitar caer en la madriguera.

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